Apuntes Queer: Hacia una política de la inconformidad sexo-genérica


Fragmento 4. La tele y otros mecanismos


Por: Georgina Carbajal y Cecilia Núñez


Érase una vez, que los cuentos de hadas eran la principal herramienta pedagógica de la normatividad de las sociedades medievales, las metáforas solían ser claras para quienes las escuchaban pues estaban relacionadas con su contexto; los mensajes, sin ser aleccionadores, tenían una fuerte carga ideológica: servían de herramienta para preservar las normas sociales; dos aspectos podrían ser claramente identificados: la moral y la sexualidad. 


Actualmente, los cuentos de hadas post modernos e hiper consumidos se presentan a través de los medios de comunicación: tv, radio e internet y demás publicaciones, 
se han convertido en la mejor herramienta para difundir todo lo que el sujeto necesita para ser sujeto, para ser parte del sistema: los valores a seguir, el tipo de sustancias que debr/puede consumir: alcoholes, tabaco, chocolate, analgésicos, tés, productos “herbales”, pastillas para el mejor rendimiento sexual, sustitutos vitamínicos; ni hablar de la alimentación, la moda, el estilo de vida y, mejor aún, el camino a la felicidad, ese que, por más que se vista de modernidad sigue apuntando a la pareja estable, monógama, que sale de vacaciones cada año, que tiene una mini van y un labrador, la vida en pareja saludable, con una sexualidad recetada por los programas de revista de las mañana, en los que la pregunta del día puede ser: ¿está mal que le pida a mi esposo que utilicemos otras posturas para evitar la rutina de hace 20 años? ¿Es verdad que los hombres negros no sufren disfunción eréctil?, ¿la masturbación en las parejas casadas indica insatisfacción sexual? Un individuo = un cuerpo = un sexo = un género = una sexualidad14. Por supuesto que no se habla del uso de dildos y juguetes sexuales, prácticas grupales y/o homosexuales, sadomasoquismo, fetichismos, amor filial, el poliamor, voyerismo, intercambio, y todas esas prácticas que nadie hace, y que no se nombran, aunque, sabemos, son las categorías más socorridas por los consumidores de pornografía que, también sabemos, son muchos.


En la televisión, por ejemplo, se define el tipo de ropa que se debe usar por edad, el tipo de actividades, los parámetros de belleza, el peinado, los zapatos, el tipo de comunicación que debes entablar con los miembros de tu grupo social (la proliferación de la tecnología móvil indica un fuerte cambio en el tipo de relaciones, la poca capacidad de frustración y la ansiedad de nuestras sociedades). El ritmo de vida agitado al que nos obliga el tipo de sistema económico, recae, nos dicen que desde la modernidad, en el ideal de progreso y eso se demuestra también en las relaciones que forman los sujetos y la manera en la que se configura el cuerpo individual para ser parte del proceso de normalización.

El espacio público y el privado están plagados de imágenes sexuales, depositadas tanto en nuestros propios cuerpos y relaciones, como en el contacto físico con otros o a través de cualquier medio audiovisual. Cada vez, la convivencia con las imágenes sexuales comienza a más temprana edad15. La expansión de éstas en Internet hizo que el filtro de padres fuera sólo una ficción en la mente de los mismos. La televisión, por lo menos la mexicana, con su duopolio escalofriante –cada uno luchando por ser el más conservador- contiene bombardeos de sugerencias para el cuerpo. La información que llega al grueso de la población, dirigida mediante estudios de mercado, pretende acercar, en más de un sentido, mensajes de bienestar mediante el consumo de productos.

También están en la escena televisiva los modelos de comportamiento, las historias de la vida cotidiana, los problemas económicos, la educación de los hijos, el desempleo, las apariciones de la virgencita y sus milagros, la capitalización de la familia feliz, los besos de telenovela. Desde el hogar, los millones de amas de casa verán, entre barrer y trapear -y en fragmentos- alguna de estas historias, o cualquiera de los programas de 4 horas -o más- preparados exclusivamente para ellas: consejos de cocina y belleza, moda, educación de la familia y mascotas, sexualidad.


En esta ideología del “ama de casa” –dice Beatriz Preciado- el dispositivo doméstico (su arquitectura, pero también sus reglas de confinación y encierro) funciona como un regulador de la visibilidad, como un velo destinado a controlar la presencia activa y sexual de las mujeres en el espacio público. En este régimen de espacialización política del género, el abandono femenino del hogar implica la ruptura del espacio doméstico y de la célula hetero-familiar, del mismo modo que la entrada de la mujer en el espacio público supone una amenaza para la distribución espacial del género en la ciudad, una visibilidad excesiva y monstruosa.16



El escenario privado de acción de las amas de casa mexicanas, el espacio doméstico, estará acompañado de escaparates al exterior depositados en el televisor: ventana electrónica al espacio público, desde el cual recibir información y pistas sobre la conducta adecuada al momento de la interacción social.




Sería muy osado intentar citar todos los programas de TV, spots publicitarios, etc., destinados, por ejemplo, al “desfogue” sexual –aunque sea visual- de las amas de casa mediante breves –o no tanto- secuencias eróticas, algunas dignas de ser comparadas con el mejor soft-porno de canales accesibles como Venus, The Film Zone, AXN, Fx, incluso Discovery Channel, en la televisión por cable o satélite. Bastará, por el momento, con resaltar que también para las amas de casa suele haber estas ventanas de escape sexual, aunque siempre regidos por el esquema heteronormativo. ¿Habrá algo más inquietante a resaltar, en cuanto a lo que llega a los ojos de las amas de casa, que la escalofriante repetición de lo que sucedió en las telenovelas? No basta con ver la novela completa, es necesario ver el resumen y las opiniones de los conductores en el programa matutino, en el de medio día y en el de la tarde. Esta cadena de repeticiones, de una u otra forma, se asegura de que el mensaje llegue a su destino final. A este respecto, valdría la pena regresar, como siempre, a nuestros clásicos.

Somos, o por lo menos así parece, una cadena de imágenes televisivas que conforman nuestros cromosomas cibernéticos. Las imágenes nos configuran. Dice Norman Bryson17, y lo han dicho otros, que como sociedad deberíamos pensar más en una historia de las imágenes que en un historia del arte, quizás así podríamos dejar un poco de lado el sistema de clasificación de las imágenes políticamente conservadas en los museos. No sólo “el arte” habla del momento social genera las imágenes, también una comedia en la televisión, una historieta o pasquín, una caja de corn-flakes, un cartel en la calle, una película de Pedro Infante, una película de El Santo.


En 1974, Martha Rosler18 da a conocer su video-performance Semiotic of the Kitchen19 en el que, mediante una cadena de actos repetitivos, nombra y presenta a la vista diferentes utensilios de cocina, invirtiendo –caricaturizando, incluso– el uso aparentemente natural de las herramientas cotidianas de las mujeres. Este acto, junto con muchos otros que comenzaron a visibilizarse en décadas anteriores y en ésta, marca el giño para voltear a ver la escena del espacio privado. Más aún: la división política que se establece entre el espacio público y el privado. En Gigantas/ Casas / Ciudades. Apuntes para una topografía política del género y de la raza, Beatriz Preciado escribe con miras a elaborar “una cierta topología del género y de la raza a través de la descodificación del modo en que los signos del cuerpo-arquitectura se despliegan y se entrelazan discursivamente”20.


En el mismo año de aparición de Semiotic of the kitchen, desde el marxismo, Lefevre -dice Preciado en el mismo artículo- analiza la producción social del espacio, “la aportación de los estudios feministas, queer y poscoloniales nos fuerza hoy a pensar en la producción de género, sexual y racial del espacio”21. A este respecto, Preciado hablaría de una suerte de “enfermedad de lo doméstico”, cuyo interés fundamental será marcar el confinamiento del cuerpo “femenino” en el interior de la casa unifamiliar suburbana, junto con todo su protocolo “natural” de conductas y patrones heteronormativos.

Tanto la televisión, como el Internet, los medios impresos, etc. difunden un sin fin de imágenes sexuales. Beatriz Preciado hablaría de la masturbación como el nuevo signo del capital22, debido al movimiento millonario de la industria del sexo y las píldoras, sobre todo a partir de la segunda guerra mundial (la era farmacopornográfica). Necesitamos de prótesis para completar los cuerpos mutilados por el horror de la guerra, necesitamos fármacos para preservarlo con vida más tiempo. Como especie, tenemos la terrible conciencia de nuestra muerte y hemos de hacer todo por postergarla y para vivirla de la forma que hemos decidido como “más plena”, “más feliz”. Necesitamos invertir millones en la investigación para crear el Viagra (porque la “sexualidad masculina” no se entiende sin erección y su consecuente y sana eyaculación), hemos gastado millones de dólares en la píldora anticonceptiva (porque esa eyaculación tendrá sus frutos); en el desarrollo de prótesis para hace el cuerpo mutilado más funcional. Inventamos la prótesis peneana, pero no hay necesidad de una prótesis vaginal o critorial.

El placer del cuerpo se convierte en el fin último de las economías globales. La pornografía expandida por Internet, disponible en cualquier lugar y momento, para personas de todas las edades, sin duda establece una cadena de referentes del cuerpo en los cyber-espectadores, cada vez más personas tienen acceso a ella. Sin embargo, hasta este punto tendríamos que matizar esta afirmación de Preciado, cada uno de nosotros, a la realidad de nuestro contexto social. Con miles de comunidades sin luz eléctrica (no tenemos que llegar a hablar del acceso a Internet ni de tener una computadora en casa) resulta complicado pensar que la mayoría población –mexicana- pueda estar participando de este bombardeo cibernético de imágenes pornográficas. En estos casos, sobre todo hablando de comunidades “indígenas”, la vinculación con el cuerpo tiene mucho del modelo impuesto por el colonialismo español. Hay, sin duda alguna, otras formas en que las imágenes sexuales llegan a nuestros ojos.

Las imágenes impresas, algunas en forma de pasquín, podrían ser un buen ejemplo de cómo las imágenes sexuales llegan en forma masiva a los ojos mexicanos. Recuerdo particularmente, que a los 7 años llegó a mis manos un ejemplar del Libro Vaquero. Fascinación total: historias breves, de fácil lectura, mostrando tramas sencillas, cuya carga sexual se presenta desde las primeras páginas. Cuerpos “femeninos” frondosos e imposibles, igual que los “masculinos”: completamente musculosos y viriles. Historias de vaqueros texanos, de policías corruptos, de ladrones benévolos, de narcotraficantes invencibles, todos deseosos de sexo. 400 mil ejemplares a la semana, distribución en todo el país y buena parte de los Estados Unidos, más de 30 años de circulación (en los años 80 se imprimía millón y medio de ejemplares a la semana). Imágenes vistas por muchos; perseguidas y condenadas por otros (acaso los mismos en este juego perverso de la doble moral)

Regresamos de nuevo a Donna Haraway para pensar en que

La realidad social son nuestras relaciones sociales vividas, nuestra construcción política más importante, un mundo cambiante de ficción. Los movimientos internacionales feministas han construido la ‘experiencia de las mujeres’ y, asimismo, han destapado o descubierto este objeto colectivo crucial. Tal experiencia es una ficción y un hecho político de gran importancia. La liberación se basa en la construcción de la conciencia, de la comprensión imaginativa de la opresión y, también, de lo posible. El cyborg es materia de ficción y experiencia viva que cambia lo que importa como experiencia de las mujeres a finales de este siglo. Se trata de una lucha a muerte, pero las fronteras entre ciencia ficción y realidad social son una ilusión óptica. […] El ciborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción. Estoy argumentando en favor del cyborg como una ficción que abarca nuestra realidad social y corporal y como un recurso imaginativo sugerente de acoplamientos muy fructíferos. La biopolítica de Michel Foucault es una flaccida premonición de la política del cyborg, un campo muy abierto.23

Habrá que tomar en cuenta también la censura en nuestras sociedades por la imagen sexual, bajo pretexto del sometimiento de las mujeres como objetos, como víctimas del deseo depravado de los hombres. Habrá que tomar en cuenta la negación de esta ficción social que somos a partir de la relación con las imágenes del cuerpo. Quizàs una buena referencia sea el movimiento post-porno, que afirma que “el estado no puede protegernos de la pornografía; ante todo porque la descodificación de la representación es siempre un trabajo semiótico abierto del que no hay que prevenirse sino al que hay que atacar con reflexión, discurso crítico y acción política.”24 También están las propuestas de las prácticas S/M, con su remedio infalible para romper con el monopolio de la genitalidad, para pensar otras partes de cuerpo como órganos sexuales, y su interacción con objetos u otros productos de la tecnología, de esta ficción que nos conforma. Es urgente repensar el cuerpo, sacarlo de sus anaqueles y comodidades. Durante siglos hemos vivido bajo un esquema binario que, con el mismo paso del tiempo, se ha vuelto un poco más permisivo, o por lo menos ha vestido de modernidades a los mismos condenados.

Partir de algunos cuestionamientos feministas ha permitido ampliar el espectro queer, un ejemplo claro fue la inminente inserción del discurso trans en las agendas feministas. En tanto que la normalización de los cuerpos se ejerce a través de las herramientas ideológicas, políticas y culturales, las identidades que no se encuentran dentro de los parámetros de regulación “eliminan” a los cuerpos diferentes, quizá sea un buen momento para recordar la tan citada frase de Beauvoir: “No se nace mujer se llega a serlo”. Ahora que los debates públicos intentan definir si los transexuales, intersexuales y transgénero son “capaces” de tener la identidad que desean, la capacidad de reproducirse y educar a sus hijos, etc., ahora que el matrimonio gay es negado como derecho civil, ahora que el matrimonio se debiera cuestionar como única forma de contrato para formar grupos sociales institucionalmente beneficiados por el sistema, hoy deberíamos acompañar las líneas que aparecen en el manifiesto de Acera del Frente:

“No damos por bueno el modelo de género que se nos impone ni los efectos que de ello se derivan como son la discriminación de género, la homofobia y la exclusión de las identidades consideradas no normativas. El llamado “Trastorno de identidad de Género” (denominación médica de la transexualidad) continúa catalogado en el Manual de Enfermedades Mentales (DSM-IV) y a quiénes (sic) deciden acceder a la asistencia médica se les exige acreditarse como enfermxs sometiéndoles a conseguir un certificado de “Disforia de Género”. Durante todo este tiempo, nunca se trató de que fuésemos enfermxs, sino de la exigencia social e institucional de parecerlo para acceder a nuestros derechos.”25

El uso de sustancias, su legalización, la política sanitaria, la pornografía, la vigilancia extrem-ista, la patologización de las conductas no normativas, la necesidad inminente de encontrar razones para la diferencia, quizás algún gen, algún recuerdo escondido en lo más profundo del inconsciente, cualquier explicación para el comportamiento diferente, decodificación de la conducta y normalización de la misma. Las identidades se encuentran empaquetadas en las estanterías de los supermercados y los escaparates, los medios de comunicación exacerban los valores a seguir y se presentan como un escenario plural por el alcance que posee, a nivel de audiencia. Por otro lado, la regulación y ejecución de biopolíticas y sexopolíticas definen el rumbo de los cuerpos y la ciencia trabaja al servicio de la “normalidad”; los grupos disidentes, abyectos y torcidos, encontraron su propia herramienta ante el silenciamiento: la hiperidentidad. Recordemos que para el siglo pasado, las drag queen y los drag King se posicionaban como un movimiento político que retomaba, en cierta medida, lo que Sontag llamara: la estética camp, con todo y su carga performativa y paródica bajo el precepto de vestir-se y convertir-se en territorio de lucha política, en cuerpo virtual, en cuerpo queer: modificable, operable, cambiante, no sujeto a la normalización, lugar en el que habitan y se desdibujan todas las fronteras, “herida abierta”, escritura sangrante y rajada, escritura de fragmentos de identidad, de sexo, escritura sin madre, sin raza, sin cuerpo, escritura de las deslenguadas.

Quizás no quedaría más que terminar, para seguir, con más preguntas. Con esperanzas y planteamientos para el nuevo rumbo del activismo corporal, dedicado a dar a conocer las herramientas más invisibles de control sobre el cuerpo, con miras y ambiciones de trabajar sobre las políticas de sexuación de los cuerpos; desaparecer la casilla del género en las actas de nacimiento es la próxima batalla a librar para los movimientos queer.

¿Cómo explicar lo que me ocurre? ¿Qué hacer con todos lo años en los que me he definido como feminista? ¿Qué tipo de feminista seré ahora, una feminista adicta a la testosterona, o más bien un transgénero adicto al feminismo? No me queda otro remedio que revisar mis clásicos, someter las teorías a la sacudida que provoca en mí esta nueva práctica de administración de testosterona. Aceptar que el cambio que tiene lugar en mí es la mutación de una época.26


[14] Beatriz Preciado, Testo Yonqui, p. 90.

[15] Matizando esta afirmación podríamos pensar, mejor dicho, que la convivencia con imágenes sexuales siempre ha comenzado a temprana edad. Ver: Sergio Iván Vera, “Loyd Demause y su análisis del incesto y del abuso sexual infantil” en Pasiones & Obsesiones, Revista virtual, Universidad del Claustro de Sor Juana. Año 1, Número 0. http://www.ucsj.edu.mx/revista/numero0/articulos.html, marzo de 2009.

[16] Preciado, Beatriz, Gigantas/ Casas / Ciudades. Apuntes para una topografía política del género y de la raza.

[17] Bryson, Norman. Todd Haynes's Poison and Queer Cinema, en Invisible culture. An electronic journal for visual studies. University of Rochester, 1999. http://www.rochester.edu/in_visible_culture/issue1/bryson/bryson.html



[18] Martha Rosler, Brooklyn, 1943. Videoartista, performancera, etc., que dio a luz numerosos trabajos entorno a la división del espacio público y privado con la subsiguiente división del trabajo por “géneros”. Para más información ver http://www.martharosler.net/

[19] Semiotic of kitchen, 1974, puede ser consultado en Permanceología. Todo sobre arte de performance y performancistas. http://performancelogia.blogspot.com/2007/06/martha-rosler-semiotics-of-kitchen-1975.html

[20] Preciado, op. cit.

[21] Preciado, op. cit.

[22] Idem.

[23] Donna Haraway, Manifiesto Cyborg,

[24] Beatriz Preciado, Después del feminismo, en http://www.lasotrasfamilias.cl/articulos/4sep07.htm, enero de 2009.

[25] Manifiesto de Acera del Frente, http://contramiradas.com/mifeminismo/tag/queer/, revisado el 12 de mayo de 2009.

[26] Preciado, Testo Yonqui, p. 24.




Bibliografía

Anzaldúa, Gloria. Borderlands/La Frontera: The New Mestiza, Aunt Lute Books, San Francisco, 1987.

Austin, John L., Cómo hacer cosas con palabras: palabras y acciones. Paidós, Madrid, 1971.

Bryson, Norman. “Todd Haynes's Poison and Queer Cinema”, en Invisible culture. An electronic journal for visual studies. University of Rochester, 1999. http://www.rochester.edu/in_visible_culture/issue1/bryson/bryson.html

Despentes, Virgine. Teoría King-Kong, Melusina,

Foucault, Michel. Verdad y poder, Siglo XXI editores, México, 1983

Haraway, Donna. Manifiesto Cyborg.

Preciado, Beatriz. Después del feminismo, en http://www.lasotrasfamilias.cl/articulos/4sep07.htm

______________. Gigantas/ Casas / Ciudades. Apuntes para una topografía política del género y de la raza, en

______________. Testo Yonqui, Espasa, Madrid, 2008.

______________. “Retóricas del Género 2”, http://palabradeloca.blogspot.com/2008/08/retricas-de-gnero-2-por-beatriz.html, 13 de mayo de 2009.

Rosler, Martha. Semiotic of kitchen, 1974, en Todo sobre arte de performance y performancistas. http://performancelogia.blogspot.com/2007/06/martha-rosler-semiotics-of-kitchen-1975.html

Vera, Sergio Iván. “Loyd Demause y su análisis del incesto y del abuso sexual infantil” en Pasiones & Obsesiones, Revista virtual, Universidad del Claustro de Sor Juana. Año 1, Número 0. http://www.ucsj.edu.mx/revista/numero0/articulos.html, marzo de 2009.

Manifiesto de Acera del Frente, http://contramiradas.com/mifeminismo/tag/queer/

Comentarios

ITU ha dicho que…
Holaaaaaaaaaaaaaaa!!!
he sabido de vosotras por una entusiasta de vuestro trabajo: http://estrangulaelvacio.blogspot.com/

y sólo quería felicitaros por vuestro maravilloso trabajo!!! que buenas estas redes que nos acercan a las que estamos al otro lado del charco.

Veo que soy por-Beatriz Preciado toal jeje, nosotras (http://medeak.blogspot.com/) también...estará por aquí en unas jornadas que hemos organizado para noviembre...no sé cómo qué se podría hacer pero creo que puede ser muy productivo que estemos en contacto ;)

os dejo nuestro correo:
mdeaking@gmail.com

un beso enoorme!!
Itu
ITU ha dicho que…
Hola!
Me he equivocado, el correo electrónico de Medeak es:

medeaking@gmail.com
Cecilia Núñez ha dicho que…
Holaaa!!!

Muchas gracias por visitarnos en el blog... qué bueno saber que hay alguien del otro lado del ordenador y muchas personas con los mismos intereses. ¿Tienes facebook?
Sigamos en contacto por favor!!!
Quizás te interese colaborar en el programa... alguna cápsula contándonos lo que hacen o alguna otra cosa que se te ocurra. Estamos buscando colaboradores de todo el mundo!
Besos!
Ceci.
Transfusión ha dicho que…
Ei el facebook está muy bieen pero.. no abandoneis el blooog! :)

unabrazo
ITU ha dicho que…
Hola!!
os debo un correo (pero os adelanto que estaremos encantadas de colaborar con vosotras) el estrés me va a matar ;)

Besos